San Juan, la capital de Puerto Rico, se divide en dos ciudades claramente diferenciadas, la ciudad antigua y la nueva (el resto de la capital), fruto de las dos grandes influencias culturales (española y norteamericana) de la isla.
La parte antigua, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es lo que ha sobrevivido de la metrópolis originaria fundada en 1521.





